La parte que más odio del diseño de una web es cuando el cliente tiene la “maravillosa” idea de cambiar la fuente de la cabecera, los titulos… que se yo. He llegado a tirarme varias horas seguidas con un cliente pasando una fuente tras otra hasta que el cliente ha elegido la que le ha parecido bien.

Algunas de las fuentes del siguiente enlace las he usado bastante en algunos sitios y me han sacado de más de un aprieto. Que lo disfrutéis.

Enlace.